Bajar de peso es muy difícil, porque hay que luchar principalmente contra el
poderoso hábito de comer en exceso. Secundariamente, hay que cambiar la
costumbre de una vida sedentaria. El esfuerzo de las personas jóvenes para bajar
de peso tiene mejor pronóstico que el de las personas mayores, ya que sus
hábitos de alimentación tienen menor tiempo de consolidación y, por tanto,
resultan menos rígidos para una modificación.